Las palabras que
escribes merecen
el cuidado que necesitan.
Para autores y editoriales que saben que las palabras importan.
Soy Carolina, editora y correctora ortotipográfica con casi 8 años de experiencia. Trabajo con autores, editoriales y creadores que valoran los textos bien cuidados — desde el original hasta la publicación.
experiencia
corregidas
y educativos
Una lectora que
cuida las palabras.
Llevo casi ocho años trabajando en el mundo editorial. He corregido novelas publicadas, editado libros de texto digitales para todas las etapas educativas, y coordinado proyectos completos con autores, editores e ilustradores en Grupo Edelvives.
Me formé en Cálamo & Cran — una de las escuelas de referencia en corrección y edición en España — y complementé mi formación con un Máster en Letras Digitales en la UCM. Creo que detrás de cada texto hay una persona que merece que sus palabras lleguen como las pensó.
Lo que puedo
hacer por ti.
Trabajo con presupuesto personalizado según el proyecto. Cuéntame en qué consiste el tuyo y te respondo en 48 horas.
ortotipográfica
Revisión exhaustiva de ortografía, puntuación, tipografía y coherencia de estilo. Para que tu texto llegue impecable.
- Corrección de pruebas
- Revisión de estilo editorial
- Coherencia tipográfica
- Textos literarios y no ficción
Relato corto (10.000 car.) → desde 9 €
Novela media (300.000 car.) → desde 270 €
El precio final depende del estado del texto y del plazo.
de textos
Tu texto con toda su esencia, pero más claro, más fluido y más tuyo. Edición con respeto absoluto a la voz del autor.
- Edición de originales
- Contenido digital y educativo
- Coherencia narrativa
- Adaptación de estilo
Relato corto (10.000 car.) → desde 13 €
Novela media (300.000 car.) → desde 390 €
La edición incluye revisión de coherencia narrativa y estilo.
con criterio
Reseñas editoriales honestas con mirada de lectora y criterio de editora. Colaboraciones para envío de ejemplares.
- Reseñas literarias
- Colaboraciones con editoriales
- Contenido para redes y blogs
- Mirada editorial especializada
Proyectos y
trabajos realizados.
Tres tipos de intervención editorial. A la izquierda el texto original, a la derecha la versión corregida.
Lloré. Mientras colocaba uno de los principales mechones de los lados de mi recién cortada melena tras mis orejas, comencé a llorar. Había depositado mis pocas esperanzas de dormir tranquila por una noche en ese hotel y todas se habían esfumado, dejándome aún peor de lo que ya me encontraba.
—Santa mierda. ¡Pero qué desgraciada soy…! —grité descolocándome finalmente todo el cabello.
Mordí mi labio inferior con desesperación y cuando me dispuse a caminar de nuevo al coche con enfado, una voz me hizo detenerme.
—¿Disculpe?
Esa dicción tan afable y dulce me hizo volver la vista y cuando vi a la portadora, una mujer de avanzada edad pero con muy buen porte, vistiendo una clase de uniforme de color azul marino, el primer impulso que sentí fue correr a ella y abrazarla.
—¡Usted es como la virgen para mí en este momento…! —grité con entusiasmo.
Lloré. Mientras colocaba uno de los principales mechones de los lados de mi recién cortada melena tras mis orejas, comencé a llorar.① Había depositado mis pocas esperanzas de dormir tranquila por una noche en ese hotel y todas se habían esfumado, dejándome aún peor de lo que ya me encontraba.
—Santa mierda. ¡Pero qué desgraciada soy…! —grité descolocándome finalmente todo el cabello.
Mordí mi labio inferior con desesperación y cuando me dispuse a caminar de nuevo al coche con enfado, una voz me hizo detenerme.
—¿Disculpe?
Esa dicción tan afable y dulce me hizo volver la vista y cuando vi a la portadora propietaria②, una mujer de avanzada edad pero con muy buen porte, vistiendo una clase de uniforme de color azul marino, el primer impulso que sentí fue correr a ella y abrazarla.
—¡Usted es como la virgen para mí en este momento…! —grité suspiré③ con entusiasmo.
El monstruo movió una pata. Luego, movió la otra. Abrió la boca. Un sonido salió de su garganta. Ella se quedó quieta. No sabía qué hacer. Él avanzó.
El monstruo avanzaba lentamente con pesados movimientos; sus patas parecían desconectadas una de la otra en un movimiento histriónico.① También abría y cerraba la boca, dejando toda clase de sonidos salir de su garganta. Sin duda, ella podría haber escapado mientras el monstruo se movía, pero estaba paralizada.② Las lágrimas se deslizaban por sus mejillas mientras temblaba incontroladamente, sabiendo que eran sus últimos minutos.
Tres imágenes acompañan el artículo de abril de 2008, de Joaquín Cárcamo: -postal del tranvía en servicio del Puente; -la curva amputada, como único testigo ruinoso tras el derribo forzado después la crecida del ’83; y el -dibujo del primer tramo, el ‘arco volado’ -dinamitado en el ’37- en su estribo de la orilla derecha.
La narración completa las imágenes: desde la creación de la Compañía de Tranvías Eléctricos de Bilbao a Durango, SA(3), que suscribirá con Hennebique –la sociedad francesa de construcción en HA– un contrato, que deberá comenzar «’a las 48 horas de su firma»’, hasta su desaparición total -renovación de puentes y tranvías como la vida misma- pues antes ya existió en ese lugar, un aún más antiguo, Puente de Santa Isabel.
El plazo de ejecución fue una exigencia primordial, la ejecución de la obra se convirtió en un desafío a la empresa, y personalmente a su Ingeniero:, el Sr. Rebollo Canales de solo 26 años, quien consiguiendoconsiguió que Hennebique cumpliesea los plazos contractuales, y vencieseza el reto, en pleno invierno y tiempo réecord de ‘medio año’, al entregar la obra en agosto de 1901.
Tres imágenes acompañan el artículo de abril de 2008, de Joaquín Cárcamo: postal del tranvía en servicio del Puente①; la curva amputada, como único testigo ruinoso tras el derribo forzado después de la crecida del ’83; y el dibujo del primer tramo, el ‘arco volado’ «arco volado»② —–dinamitado en el ’37— en su estribo de la orilla derecha.
La narración completa las imágenes: desde la creación de la Compañía de Tranvías Eléctricos de Bilbao a Durango, SA(3), que suscribirá con Hennebique –la sociedad francesa de construcción en HA–③ un contrato que deberá comenzar «a las 48 horas de su firma», hasta su desaparición total —renovación de puentes y tranvías como la vida misma— pues antes ya existió en ese lugar un aún más antiguo Puente de Santa Isabel.
El plazo de ejecución fue una exigencia primordial,; la ejecución de la obra se convirtió en un desafío para la empresa y personalmente para su Ingeniero:, ingeniero,④ el Sr. Rebollo Canales de solo 26 años, quien consiguiendoconsiguió consiguió que Hennebique cumpliesea cumpliera los plazos contractuales y vencieseza venciera el reto, en pleno invierno y tiempo réecord récord de «medio año», al entregar la obra en agosto de 1901.⑤
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